La resurrección, el pájaro y los 140 caracteres

Sigmund Freud hizo popular la siguiente frase:’ Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla’, la cual es un reconocido refrán. Pensamientos elocuentes que invitan a la reflexión. Inicio con esa frase este post porque he divagado mucho en ese refrán que aplica muy bien en el mundo de las redes sociales, en especial en Twitter y sus 140 polémicos caracteres.

Me preocupa cada vez más el uso de Twitter en el mundo laboral, conozco casos que de verdad uno debería estudiar y reflexionar. Además pensar dos veces antes de sumar un nuevo tuit.

El pajarito, canta y sin secretos

– Ejecutivos que se quejan de su trabajo a través twitter han perdido su empleo, porque alguien de su empresa se dio cuenta de las constantes quejas e inconformidades que tiene diariamente.

– Cierto community manager que se equivocó de cuenta de Twitter y expreso -con vulgaridad- un inconformismo personal en la cuenta de su cliente.

– Algunos medios de comunicación que han matado -de manera virtual- a personajes públicos o han presentado información errada, usando como fuente; rumores en la red y páginas web de noticias falsas.

-Políticos colombianos que han tenido que ofrecer disculpas por las expresiones inadecuadas que hacen sobre alguna situación del país, sus contrincantes, incluso arman pelea twittera a punta de 140 letras.

Estos son algunos casos comunes, que a su vez han sido noticiosos, porque su alcance es tal que produce un poco de indignación- que como ya he mencionado impulsa al club de los indignados- en lo que se conoce como opinión pública; si bien Twitter aún no tiene el alcance y la penetración en todos los estamentos de la sociedad local, si es sonoro entre jóvenes, periodistas, líderes de opinión y una población creciente que ve en esta red social una oportunidad para la ‘libertad de expresión’.

Lo bueno de las redes sociales es que son un espacio para el libre pensamiento y discusión, lo cual muestra que somos una sociedad que piensa, opina y se le paran los pelos – que bueno que eso ocurra-. Pero qué pasa cuando nuestras expresiones dejan de ser un eterno resplandor del opinador y se vuelven consecuencias sociales.

Muchos anteponen en su perfil “las opiniones aquí expresadas no representan mi lugar de trabajo” – si como no-, no podemos seguir creyendo esa falacia muy popular en Twitter, menos cuando solo hay 140 caracteres para dar una opinión y un argumento – que a veces necesita más de 10 minutos de discusión-.Además deja de ser personal cuando sumamos a jefes, compañeros de trabajo, clientes, con amigos, enemigos y desconocidos en el mundo de las redes sociales

El opinador moderno debe entender que todo lo que hace en su vida y su entorno lo representa, muestra cuál es su personalidad, qué piensan, cómo se expresa, sus gustos, sus disgustos, sus estados de ánimo y los matices de su vida diaria.

Si bien la libertad en la red es de expresión, existe una responsabilidad sobre lo que se dice y esta debe incluir; respeto a las opiniones ajenas e inconformidades. Todo depende mucho de cómo se escribe y qué se escribe, siempre pensando dos veces antes de dar twittear, la violencia también es verbal o bueno en este caso escrita, está bien no estar deacuerdo con algun pensamiento ajeno, pero las groserias e insultos representan nuestro perfil.

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