Repudio o cadena de rencor

Estamos llenos de rabia, odio y rencor, somos un club de indignados de la indignación…

Esta semana Natalia Ponce de León se volvió la imagen de las mujeres atacadas con ácido, casos que aumentan día a día, en lo personal me aterran y me generan mucho miedo. Dirán que lo físico es algo banal, pero mirarse al espejo y verse con el rostro destruido no es una cosa banal, es una realidad que un montón de mujeres -bueno porque estadísticas reales no hay- deben vivir.

Finalmente al supuesto agresor de Natalia lo capturaron y bueno ahí vienen las criticas de las criticas, aquí nombraré algunas:

1. Porque es una niña de clase alta su caso se resolvió más rápido que otros
2. Porque la presión de las redes sociales y los medios ayudó a que las autoridades actuarán más rápido
3. Dónde están las condenas de los agresores del resto de mujeres atacadas con ácido. Creo que lo primero que hay que preguntar es :¿Dónde están las denuncias?
4. Caso resuelto con Min Defensa, Presidente, y los grandes generales en menos de 15 días. Ser eficiente sí se puede señores policía y ejército?

Pero me causa mucha curiosidad, es el odio que transmite el agresor a su víctima a través de su ataque, y a su vez el odio generalizado en el país; dónde la gente le desea que le paguen con la misma moneda -me asusta la cadena de rencor-, ya lo odia la familia de Natalia -porque Natalia no ha dicho nada, no sabemos lo que siente-, ahora lo odian miles de colombianos, y qué vamos a hacer, lincharlo para que muera públicamente.

Hoy hay un grupo de Facebook con logo y más de 40 mil personas apoyando a Natalia, o quizá lo usan de excusa para llevar su odio, que deja de ser repudio. Una cosa es la manifestación de solidaridad y otra el rencor, sobre todo si nosotros no somos las víctimas.

No deberíamos tener una actitud de respeto a la mujeres quemadas, no será mejor una transformación social, para que con su rostro puedan obtener un trabajo, una mirada de amor y no de burla o susto. Jineth Bedoya citó en una columna de El Tiempo que una de las mujeres quemadas con ácido, no logró un trabajo como secretaria o recepcionistas porque la gente podía asustarse, solo consiguió un empleo en archivo, escondida. En serio? Este es el país que somos? Escondiendo nuestra realidad?

Salimos con la bandera de la indignación pero qué estamos haciendo cómo sociedad? Mirar con horror a una persona desfigurada? Exigirle al estado verdadera correción en las cárceles y penas de verdad? Qué le vamos a decir a nuestros niños? Oye, niño y niña respeta al otro, veo muchos padres que en lugar de corregir y argumentar que todo tipo de violencia es lesiva, animan la agresión con risas o creen que son tontadas… Jonathan Vega no tenía una tontada con Natalia; nadie le paro bolas – ¿Cosas de niños?-.

Volviendo a nuestra responsabilidad social, las respuestas de las pruebas Pisa, que hace días salieron, hablaban de temas como resolución de conflictos- donde perdimos el año-, creo que llevamos más de 30 años, como los que tienen Natalia, Jonathan y yo, y no sabemos resolver un conflicto.
Las mujeres atacadas con ácido no son de ayer, llevan más o menos 10 o 15 años en nuestra sociedad. Qué estamos esperando para educar y prevenir?

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